Patas larguísimas, orejas enormes y un pelaje moteado que recuerda al de un pequeño serval: el Serengeti tiene todo el aspecto de un felino africano en miniatura, aunque en realidad no lleva ni una gota de sangre salvaje. Es puro diseño a partir de dos razas ya domésticas.

De dónde viene este cruce

El Serengeti nació en California a mediados de los años 90, de la mano de Karen Sausman, bióloga especializada en conservación y criadora, que quiso crear un gato con el porte del serval africano sin recurrir a ningún animal salvaje en el cruce. Para conseguirlo, eligió como razas fundadoras al Bengalí, que aportó el patrón moteado y la complexión musculosa, y al Oriental de Pelo Corto, que aportó el cuerpo estilizado, las orejas grandes y erguidas, y buena parte del carácter sociable y hablador de la raza. La raza está reconocida por TICA desde 2001.

Aspecto físico

Del Bengalí hereda el patrón de manchas oscuras sobre un fondo dorado, marrón o plateado, y del Oriental, el cuerpo estilizado y las orejas grandes y erguidas. El resultado son unas patas muy largas en proporción al cuerpo (de hecho, es una de las razas domésticas con las patas proporcionalmente más largas que existen), lo que le da ese porte elegante y atlético tan característico, junto a unos ojos grandes, redondos y muy expresivos.

Carácter

A diferencia de los híbridos con sangre salvaje real, el Serengeti es un gato completamente doméstico en temperamento: sociable, cariñoso y muy hablador, con la energía del Bengalí pero sin su intensidad más difícil de manejar. Le gusta trepar, saltar a superficies altas y participar activamente en la vida familiar, y suele llevarse bien tanto con niños como con otras mascotas si la presentación se hace con calma.

Salud y precio

Es, en general, una raza sana, aunque se ha descrito cierta predisposición a la formación de cristales o cálculos urinarios, algo que conviene vigilar con una alimentación adecuada y revisiones veterinarias periódicas. Al ser todavía una raza rara y en desarrollo dentro de TICA, con pocos criadores fuera de Estados Unidos, los precios suelen ser más altos que los de razas domésticas más asentadas, y conseguir un ejemplar fuera de Norteamérica puede implicar listas de espera largas.

Cuidados que necesita

Su pelaje corto y fino requiere muy poco mantenimiento, apenas un cepillado ocasional. Lo que sí necesita es un buen nivel de estímulo: rascadores altos, juguetes interactivos y ratos de juego diario para canalizar su energía, algo menos exigente que un Bengalí puro pero todavía por encima de la media de un gato doméstico tranquilo.

¿Es el cruce ideal para ti?

El Serengeti es una alternativa estupenda para quien quiere ese aspecto de felino salvaje sin ninguna de las complicaciones legales o de manejo de un híbrido real como el Savannah: es sociable, adaptable y no exige más cuidados que cualquier gato doméstico activo. Si lo que te atrae es el moteado más que las patas largas, el Ocicat es otra raza cien por cien doméstica con un aspecto igualmente llamativo. Eso sí, el Serengeti sigue siendo una raza poco común y con precios elevados, así que conviene tenerlo en cuenta antes de decidirte.