Con su pelaje sedoso, su cuerpo estilizado y ese punto de teatralidad al caminar, el Angora Turco parece hecho para posar en cada foto. Pero quien convive con uno sabe que hay mucho más movimiento del que su elegancia sugiere a primera vista: pocas razas de gato reparten tanta energía y curiosidad por metro cuadrado de casa.
Origen y aspecto físico
Es una de las razas naturales más antiguas que se conocen, documentada ya en el siglo XVII en la región de Anatolia central, en torno a la ciudad de Ankara (la antigua Angora), en Turquía. Durante generaciones fue una raza muy codiciada en las cortes europeas por su pelaje blanco y sedoso, hasta el punto de que su propia popularidad, mezclada sin control con otros gatos de pelo largo llegados de fuera, estuvo a punto de diluir a los ejemplares puros en su país de origen. Para evitarlo, el zoológico de Ankara puso en marcha a mediados del siglo XX un programa de cría controlada centrado en preservar la línea de angoras blancos de ojos azules o impares, cediendo ejemplares de forma selectiva. De ese programa salieron, en 1962, los dos gatos considerados fundadores de la línea estadounidense moderna: Yıldız, un macho blanco de ojos dispares, y Yıldızcık, una hembra blanca de ojos ámbar, entregados por el zoo a un matrimonio de coleccionistas estadounidenses que había importado ya algún ejemplar suelto desde 1954. La CFA reconoció primero solo la variedad blanca (registro en 1968, categoría de competición provisional en 1970 y estatus de campeonato en 1972) y no fue hasta 1978 cuando amplió el reconocimiento a otros colores: sólidos, atigrados y bicolores. En su Turquía natal, el Angora sigue considerándose casi un símbolo nacional, y el zoológico de Ankara mantiene todavía hoy una colonia de ejemplares blancos como parte de ese patrimonio, con especial atención a los ejemplares de ojos azules o impares.
No hay que confundirlo con el Van Turco, otra raza natural turca con la que comparte historia pero no aspecto: el Van luce el llamativo patrón blanco con manchas de color solo en la cabeza y la cola, muy distinto del Angora sólido, atigrado o bicolor.
Físicamente es un gato de complexión fina y musculosa, más ligero de lo que su melena sugiere: los machos suelen pesar entre 3,6 y 5,4 kilos, y las hembras entre 2,3 y 3,6. Tiene la cabeza en forma de cuña, orejas grandes y puntiagudas, y un pelaje semilargo prácticamente sin subpelo, lo que le da ese aspecto fluido, brillante y ligero tan característico de la raza, muy distinto de la densidad algodonosa de un Persa.
Carácter y personalidad
Es curioso, inteligente y muy apegado a su familia, hasta el punto de seguir a su persona de referencia de habitación en habitación como si fuera su sombra. Le encanta participar en la vida doméstica (no hay cajón, bolsa recién llegada o superficie elevada que se libre de su inspección) y suele llevar mal quedarse solo durante periodos largos, por lo que agradece un hogar donde haya movimiento y compañía casi todo el día. Es también una raza notablemente atlética y ágil: no es raro verla acomodada en los puntos más altos de la casa, desde armarios hasta la parte superior de las puertas, vigilando todo lo que ocurre desde arriba, y muchos ejemplares aprenden a abrir cajones o puertas con sorprendente facilidad. Le gusta además el agua, algo poco común entre los gatos: no es raro verla jugando con el grifo abierto, metiendo las patas en el fregadero o incluso colándose en la ducha con su familia, un comportamiento que sorprende a quien adopta uno por primera vez sin saberlo.
Un pelaje que engaña: por qué apenas se enreda
Uno de los mayores malentendidos sobre el Angora Turco es asumir que, por tener pelo semilargo, exige el mismo mantenimiento que un Persa o un gato de pelo largo convencional. En realidad, al carecer casi por completo de subpelo denso, su manto cae liso y forma muchos menos nudos, lo que simplifica bastante el cuidado del día a día en comparación con un Persa o un Sagrado de Birmania, cuyas capas más algodonosas se enredan con mucha más facilidad. Esto no significa que se pueda ignorar el cepillado, pero sí que un ritmo moderado basta para mantenerlo brillante y libre de nudos, sin las sesiones diarias que otras razas de pelo largo necesitan.
Cuidados que necesita
Un cepillado de dos o tres veces por semana suele ser suficiente para mantener su pelaje sano, aumentando la frecuencia durante la muda estacional de primavera y otoño. Es, en líneas generales, una raza sana, aunque conviene informarse sobre dos cuestiones concretas antes de adoptar. La primera es la sordera congénita: los ejemplares blancos de ojos azules (una consecuencia del gen W, que suprime la producción de melanina y afecta también a las células responsables de mantener el equilibrio químico del oído interno) tienen una probabilidad especialmente alta de nacer sordos, con estudios que sitúan la cifra en torno al 80% en los blancos de dos ojos azules, mientras que los de ojos impares pueden perder audición solo en el oído del lado correspondiente al ojo azul. Un Angora Turco sordo puede llevar una vida completamente normal y feliz con algunos ajustes en casa (evitar sobresaltarlo, reforzar la comunicación visual), pero es información que cualquier futuro propietario debería conocer de antemano y, a ser posible, confirmar con una prueba auditiva. La segunda es cierta predisposición genética a la miocardiopatía hipertrófica, presente en algunas líneas, por lo que conviene preguntar al criador si sus reproductores han pasado revisiones cardíacas recientes.
¿Es la raza ideal para ti?
Encaja con quien busca un gato activo, sociable y con mucha personalidad, dispuesto a implicarse en el día a día de la casa y a jugar con regularidad. Si te gustan las razas de pelo semilargo pero te preocupa el mantenimiento, esta es precisamente una de las más agradecidas en ese sentido; y si además te interesan otras razas naturales de temperamento igualmente activo, puedes leer también sobre el Bosque de Noruega o el Siberiano, dos razas de pelo semilargo con orígenes igualmente antiguos. Si tienes tiempo para jugar con él y no te importa que te siga a todas partes, el Angora Turco es una compañía muy gratificante; si prefieres un gato independiente que apenas note tu ausencia, probablemente no sea la raza más adecuada para tu estilo de vida.