Con su pelaje color crema, los ojos azul intenso y esos guantes blancos tan característicos en las cuatro patas, el Sagrado de Birmania es una de las razas de gato más buscadas del mundo, y también una de las más envueltas en leyendas sobre templos y monjes budistas. La realidad de su origen es bastante menos mística de lo que cuenta el folclore, pero su carácter no decepciona a nadie que conviva con uno.

Origen y aspecto físico

Su seña de identidad son las "manos" blancas que contrastan con el resto del pelaje colourpoint: en las patas delanteras aparecen como guantes que terminan en línea recta, y en las traseras suben un poco más por la parte de atrás formando lo que en los estándares se llama "espuelas". El cuerpo es semilargo, robusto pero elegante, con un pelaje sedoso que apenas tiene subpelo y una llamativa gorguera alrededor del cuello. Los ojos, de un azul muy vivo, son otro de sus rasgos más reconocibles, y el color del pelaje se presenta tradicionalmente en seal, azul, chocolate y lila point, aunque hoy también existen variantes en rojo, crema, tabby point y tortie point. Es un gato de tamaño medio a grande que tarda hasta tres años en alcanzar su madurez física completa.

La leyenda del templo y la historia real

La historia más contada sobre el Birmania habla de un templo en Birmania (la actual Myanmar) dedicado a la diosa Tsun-Kyan-Kse, donde un sacerdote llamado Mun-Ha tenía como compañero a un gato blanco de ojos amarillos llamado Sinh. Según la leyenda, cuando el templo fue atacado y el sacerdote murió, el gato apoyó sus patas sobre el cuerpo de Mun-Ha y miró a la diosa; en ese instante sus ojos se volvieron azules como los de ella, su cuerpo se tiñó de dorado y sus patas se oscurecieron, salvo en el punto donde tocaban al sacerdote, que quedó blanco para siempre como símbolo de pureza. Es una historia preciosa, pero no hay ninguna evidencia histórica que la respalde, y la mayoría de especialistas la consideran folclore construido a posteriori para dar más encanto a la raza.

La historia documentada es más prosaica: hacia 1919 llegó a Francia una pareja de gatos procedente de Birmania, y fue la hembra, ya preñada durante el viaje, la que sirvió como base para desarrollar la raza en suelo europeo. El registro felino francés inscribió oficialmente la raza como "Sacré de Birmanie" en 1925. La Segunda Guerra Mundial estuvo a punto de acabar con ella: la población de ejemplares se redujo drásticamente por la escasez y el caos de la posguerra, y hubo que reconstruir la raza casi desde cero con muy pocos gatos supervivientes en las décadas siguientes. Llegó a Estados Unidos en 1959 y fue reconocida oficialmente por la Cat Fanciers' Association (CFA) en 1967, tras haberlo sido también en Gran Bretaña un par de años antes.

Carácter y personalidad

Es una de las razas más equilibradas que existen: cariñoso sin ser invasivo, tranquilo sin llegar a la pasividad del Persa, y sociable con toda la familia en vez de apegarse a una sola persona. Le gusta estar cerca de los suyos y participar en la vida de la casa, seguir a su gente de habitación en habitación y sentarse cerca sin exigir atención constante, pero sin el nivel de demanda vocal de razas como el Siamés, con el que comparte el patrón colourpoint aunque no el temperamento. Es juguetón hasta bien entrada la edad adulta, se adapta bien a otros animales y a los niños, y rara vez se muestra territorial o agresivo.

Cuidados que necesita

Su pelaje semilargo tiene menos subpelo del que aparenta a simple vista, por lo que se enreda mucho menos que el de otras razas de pelo largo, y con un cepillado semanal suele bastar para mantenerlo sin nudos la mayor parte del año, aumentando la frecuencia durante la muda estacional. Las manchas blancas de las patas requieren algo de atención estética si el propietario participa en exposiciones, donde se valora que los guantes sean simétricos y bien definidos, pero para la vida diaria en casa no exigen ningún cuidado especial más allá de la higiene habitual. Al tratarse de un gato de complexión robusta, conviene vigilar también su alimentación para evitar el sobrepeso, especialmente porque su actividad tiende a moderarse con la edad.

Salud y particularidades genéticas

Es una raza generalmente sana, pero como en casi todas las razas con una base genética relativamente cerrada, hay algunos puntos a vigilar. El más relevante es la miocardiopatía hipertrófica (HCM), la enfermedad cardíaca más frecuente en gatos: estudios de cribado en poblaciones de Birmania han detectado la enfermedad en un porcentaje significativo de los ejemplares analizados, lo que hace recomendable una revisión cardiológica periódica, sobre todo en gatos reproductores. También se ha descrito una cierta predisposición al dermoide corneal, una anomalía en la que crece tejido con pelo sobre la superficie del ojo y que puede provocar irritación crónica, corregible mediante cirugía. Por último, existe una forma rara de hipotricosis congénita, un trastorno hereditario recesivo que hace que los gatitos afectados nazcan sin apenas pelo y con problemas inmunitarios serios; hoy existe un test genético que permite a los criadores identificar portadores y evitar cruces de riesgo.

¿Es la raza ideal para ti?

Si buscas un gato equilibrado, bonito sin ser exigente en el mantenimiento del pelaje, y que se lleve bien con toda la familia por igual, el Sagrado de Birmania suele ser una apuesta segura. Es también una buena opción para quien tuvo dudas entre un Persa y un Siamés, porque combina algo de la calma del primero con el colorido del segundo; de hecho, si te gusta esa mezcla de rasgos, quizá te interese también conocer el Himalayo, un cruce que nace precisamente de unir esas dos razas. Si lo que buscas es un gato de pelo corto y mantenimiento mínimo, esta probablemente no sea tu primera opción, aunque su cuidado esté lejos de ser complicado. Y si lo que te enamora es esa mezcla de ojos azules y temperamento tranquilo, el Ragdoll es otra raza que conviene tener en el radar, con un cuerpo más grande y ese mismo carácter plácido.