Si alguna vez has vivido con un Siamés, sabrás que "silencioso" no es precisamente la palabra que lo describe. Es una de las razas de gato más buscadas por su carácter expresivo, su inteligencia y esa costumbre tan suya de responder cuando le hablas, casi como si mantuviera una conversación contigo. Y como suele pasar con los gatos más carismáticos, detrás de esa personalidad hay una historia larga y bastante rocambolesca.

Origen y aspecto físico

El Siamés procede de Siam, el antiguo nombre del actual Tailandia, donde gatos de este tipo aparecen ya descritos en manuscritos como los "Tamra Maew" o Poemas del Gato, textos con siglos de antigüedad que ilustran gatos de cuerpo claro y extremidades oscuras muy similares al Siamés actual. Según la tradición, estos gatos vivían en templos budistas y palacios reales, y solo la realeza y los monjes podían poseerlos, lo que alimentó buena parte del aura de "gato sagrado" que todavía acompaña a la raza.

Su llegada a Occidente se produjo a finales del siglo XIX: la raza se dio a conocer en Gran Bretaña y, poco después, el primer Siamés documentado en Estados Unidos, un gato llamado, precisamente, "Siam", fue un regalo diplomático para la Casa Blanca en 1878. El Siamese Cat Club se fundó en Reino Unido en 1901, y la Cat Fanciers' Association (CFA) reconoció oficialmente la raza en 1906.

Se reconoce al instante por su cuerpo esbelto, ojos azules almendrados y su característico patrón "colourpoint": cuerpo claro con orejas, cara, patas y cola más oscuras, en tonos que van del seal (marrón muy oscuro) al chocolate, azul o lila. Es una raza de complexión ligera pero musculosa, hecha para el movimiento.

Ese patrón de color tiene una explicación genética curiosa: el Siamés porta una mutación en el gen de la tirosinasa, la enzima encargada de producir melanina, que la vuelve sensible a la temperatura. Por eso los cachorros nacen completamente blancos (dentro del útero, a unos 38ºC, la enzima está inactiva) y van oscureciendo las zonas más frías del cuerpo (orejas, cara, patas y cola) a medida que crecen, mientras el tronco, más cálido, se mantiene claro. Es también la razón por la que un Siamés que vive en un ambiente frío suele tener un pelaje algo más oscuro que uno que vive en un clima cálido.

Conviene saber, además, que existen dos tipos de Siamés bastante diferentes entre sí: el tradicional o "applehead", de cabeza más redondeada y cuerpo más robusto, fiel al aspecto original de los gatos de Siam, y el moderno o "wedgehead", de cabeza triangular muy marcada, orejas grandes y cuerpo extremadamente estilizado, que es el tipo que ha predominado en los rings de exposición desde los años 80.

Carácter y personalidad

Es vocal, sociable y muy apegado a su persona de referencia, hasta el punto de seguirla por la casa como haría un perro. Le gusta participar de todo lo que ocurre en el hogar y no lleva bien quedarse fuera de la acción: es habitual que "ayude" mientras cocinas, trabajas o incluso te duchas. Es también de los gatos más inteligentes que existen, capaz de aprender trucos, abrir puertas o pedir las cosas con una precisión sorprendente, lo que tiene un efecto secundario: se aburre con facilidad si no tiene estímulo, y un Siamés aburrido lo hace saber, alto y claro. La leyenda dice que su cola, antiguamente algo torcida en muchos ejemplares, se debía a que los Siameses la usaban para custodiar copas reales; hoy ese rasgo apenas aparece porque se ha seleccionado en contra de él durante décadas de cría.

Cuidados que necesita

Su pelaje corto y pegado al cuerpo apenas requiere cepillado, así que el mantenimiento físico es mínimo comparado con otras razas de esta lista. El verdadero cuidado que pide el Siamés es mental: juguetes interactivos, sesiones de juego diarias, rascadores y, a ser posible, compañía frecuente o incluso otro gato con el que socializar. Dejarlo solo muchas horas sin estímulo suele traducirse en maullidos persistentes, comportamiento destructivo y algo de estrés real, no solo capricho. Al ser un gato tan comunicativo, muchos propietarios acaban aprendiendo a distinguir sus distintos maullidos según lo que esté pidiendo.

Salud y esperanza de vida

El Siamés está entre las razas de gato con mayor esperanza de vida: puede llegar a vivir entre 12 y 20 años con buenos cuidados, bastante por encima de la media felina. Eso no significa que esté libre de predisposiciones genéticas: la atrofia progresiva de retina (PRA), que puede derivar en pérdida de visión, y la amiloidosis sistémica, una acumulación anómala de proteínas que puede afectar a órganos como el hígado, son dos condiciones hereditarias vigiladas de cerca por los criadores serios mediante pruebas genéticas. También se han descrito con más frecuencia que en otras razas el estrabismo convergente (los característicos "ojos cruzados" de los Siameses antiguos, hoy mucho menos comunes), problemas respiratorios de tipo asmático y cardiomiopatía hipertrófica (HCM). Nada de esto debería alarmar por sí solo, pero sí conviene preguntar por las pruebas de salud de los progenitores antes de adoptar un cachorro.

Curiosidades

El gen que produce el patrón colourpoint del Siamés no se quedó solo en esta raza: cruzado con el Persa dio lugar al Himalayo, y combinado con el gato Burmés dio origen al Tonkinés, una raza que suaviza el carácter tan intenso del Siamés sin perder su lado sociable. Es, en cierto modo, uno de los gatos con más "descendencia" genética reconocida dentro del mundo felino moderno.

¿Es la raza ideal para ti?

Encaja mejor con quien quiere un gato presente, comunicativo y casi "conversador", y que pueda dedicarle tiempo de juego activo y estímulo mental a diario. Es una raza estupenda para hogares donde alguien pasa buena parte del día en casa, o donde hay otro gato u otra mascota que le haga compañía. Si buscas un compañero discreto que se conforme con su propia compañía durante largas jornadas, el Siamés probablemente te va a hacer notar, con maullidos incluidos, que preferiría otra cosa. Si te gusta su carácter pero no encuentras un ejemplar de raza pura, un gato mestizo con genes de Siamés suele conservar buena parte de esa personalidad vocal y sociable tan característica.