El Tonkinés es lo que ocurre cuando alguien intenta suavizar los extremos de otra raza y termina creando un cruce con personalidad completamente propia. Es la mezcla de dos razas asiáticas que, sobre el papel, se complementan casi a la perfección: una historia que además tiene dos protagonistas que trabajaron, casi sin saberlo al principio, en paralelo a ambos lados de la frontera entre Canadá y Estados Unidos.
De dónde viene este cruce
Nace del cruce entre Siamés y Burmés, dos razas ya de por sí carismáticas y, curiosamente, emparentadas entre sí en su propio origen. A mediados de los años 60, dos criadoras desarrollaron el mismo cruce de forma independiente: Jane Barletta en Nueva Jersey (Estados Unidos) y Margaret Conroy en Canadá. La versión más contada del origen canadiense es casi anecdótica: Conroy tenía una hembra Burmesa muy tímida y ningún macho Burmés disponible para cruzarla, así que, siguiendo el consejo de un juez de exposiciones, la cruzó con un Siamés seal point. Las crías resultantes tenían un pelaje castaño claro precioso, unos ojos de un tono aguamarina muy particular y un carácter excepcionalmente sociable.
Al principio la llamaron "Golden Siamese", pero en 1971 el nombre cambió definitivamente a Tonkinés, en referencia al golfo de Tonkín, en el sudeste asiático, una zona próxima a Birmania y Tailandia (la antigua Siam), cuna simbólica de sus dos razas de origen. La Canadian Cat Association aceptó la raza para registro en 1967 y le concedió estatus de campeonato en 1971. TICA reconoció el Tonkinés en 1979, y la CFA lo aceptó para registro en 1978, otorgándole estatus de campeonato en 1984, aunque limitado en un principio al patrón "mink".
Hay un dato curioso que conecta todavía más a ambas razas de partida: el propio Burmés desciende, en gran parte, de una sola gata llamada Wong Mau, importada de Birmania a Estados Unidos en 1930 por el doctor Joseph Thompson, quien la cruzó con gatos Siameses para fijar el tipo. Es decir, el Tonkinés no mezcla dos razas completamente ajenas entre sí, sino que en cierto modo cierra el círculo genético que ya había empezado el propio Burmés varias décadas antes.
Aspecto físico
El resultado es un gato de tamaño medio, con un cuerpo musculoso pero no tan estilizado ni delgado como el del Siamés: ni tan extremo como uno, ni tan compacto como el otro. Los machos suelen pesar entre 3,5 y 5,5 kg y las hembras algo menos. Su seña de identidad es el patrón de color llamado "mink", intermedio entre el colourpoint del Siamés y el color sólido o "sepia" del Burmés: el cuerpo tiene un tono más marcado que en un colourpoint puro, y los puntos son más suaves que en un Siamés. Además del mink, la raza también se presenta en patrón pointed (más parecido al Siamés) y sepia (más parecido al Burmés), aunque tradicionalmente solo el mink ha contado con estatus de campeonato completo en la CFA. Sus ojos, casi siempre de un característico tono aguamarina en los ejemplares mink, son otra de sus marcas distintivas.
Carácter
Es sociable, juguetón y muy apegado a su familia, con una vocalidad presente pero bastante menos insistente que la del Siamés puro. Le gusta participar en la vida de la casa, seguir a su gente de habitación en habitación y no lleva nada bien la soledad prolongada. Es también un cruce activo, atlético, que disfruta trepando y jugando hasta bien entrada la edad adulta, y que suele llevarse bien con otros animales si la convivencia se presenta de forma progresiva. Es habitual que reciba a las visitas en la puerta, que se suba a hombros y estanterías con la misma soltura que un Siamés, y que participe activamente en cualquier tarea doméstica, desde hacer la cama hasta vaciar la lavadora, aunque nadie se lo haya pedido.
Salud y esperanza de vida
El Tonkinés está entre las razas de vida más larga: no es raro que viva entre 15 y 20 años con buenos cuidados, en parte gracias al vigor híbrido que suele acompañar a los cruces entre razas ya establecidas. Aun así, hereda algunas predisposiciones de sus dos razas de origen: problemas dentales y gingivitis, relativamente comunes y que se controlan bien con cepillado regular y limpiezas veterinarias; y, en menor medida, cierta tendencia a la amiloidosis, una enfermedad ya descrita tanto en el Siamés como en el Burmés. Ninguna de estas condiciones es motivo de alarma si el gato recibe revisiones veterinarias periódicas, y en general se trata de una raza que envejece bien, activa y despierta incluso pasados los diez años.
Cuidados que necesita
Su pelaje corto es de bajo mantenimiento, con un cepillado semanal más que suficiente para mantenerlo brillante. El cuidado real está en la compañía: es un gato que necesita interacción diaria y se beneficia mucho de tener otro gato u otra mascota con quien socializar si pasa muchas horas solo en casa. La higiene dental, por lo comentado antes, merece más atención de la habitual: cepillado regular o, al menos, snacks o piensos formulados para el control de sarro.
Precio orientativo
Un gatito de Tonkinés con pedigrí suele costar entre 1.000 y 1.600 dólares en criadores de Estados Unidos, con ejemplares de líneas de exposición llegando a los 2.500. En España es una raza poco habitual, con muy pocos criadores especializados, así que los precios tienden a ser similares o algo superiores por la escasez de oferta, y es probable que haya que esperar lista o incluso recurrir a un criador de otro país europeo.
¿Es el cruce ideal para ti?
Si te gustaba la idea de un Siamés pero preferías algo un poco menos intenso, el Tonkinés suele ser el punto medio perfecto: sociable, expresivo, pero algo más adaptable que su antecesor más famoso. Y si lo que te atrae es precisamente esa base Burmesa, vale la pena echar un vistazo también al Bombay, otro cruce que parte del mismo Burmés pero apunta hacia una estética completamente distinta: en vez de ojos aguamarina y patrón mink, un gato negro azabache con aspecto de pantera en miniatura. Si prefieres no comprometerte con un pedigrí concreto, también existen muchos gatos mestizos con genes de Siamés que comparten buena parte de este carácter sociable, sin el precio ni la espera de un criador.