El Bombay es un cruce con un objetivo muy concreto: parecer una pantera negra en miniatura sin salirse en ningún momento del mundo del gato doméstico. Y lo consigue tan bien que mucha gente se sorprende al saber que no tiene ni una gota de sangre salvaje: es cien por cien el resultado de mezclar, con paciencia y varias generaciones de selección, dos razas domésticas ya existentes.
De dónde viene este cruce
Nace en 1958 en Louisville, Kentucky (Estados Unidos), cuando la criadora Nikki Horner, del criadero Shawnee, cruzó deliberadamente un Burmés de color sable con un Americano de Pelo Corto de color negro, con el objetivo explícito de crear una versión doméstica y en miniatura de la pantera negra india. De hecho, el propio nombre "Bombay" es un guiño directo a esa idea: una referencia a la India, tierra del leopardo negro.
El camino no fue sencillo desde el principio. Sus primeros intentos de cruce, ya en 1958, produjeron camadas con pelaje demasiado denso y una complexión que recordaba más a un Americano de Pelo Corto corriente que al felino elegante que Horner tenía en mente, así que aparcó el proyecto durante un tiempo. No retomó la cría con éxito hasta 1965, cuando dio con la combinación adecuada: un macho Americano de Pelo Corto negro de ojos muy coloridos cruzado con una hembra Burmesa campeona. A partir de ahí insistió en usar solo Americanos de Pelo Corto negros de tercera generación en adelante, para evitar que el patrón atigrado reapareciera en la descendencia.
Tampoco el reconocimiento oficial llegó rápido: durante 18 años, distintos registros felinos rechazaron la raza, en buena parte por la oposición de criadores de Burmés que no veían con buenos ojos la mezcla. No fue hasta 1976 cuando la CFA finalmente concedió al Bombay el estatus de campeonato; TICA lo reconoció en 1979.
Aspecto físico
Cuerpo compacto, musculoso y de complexión más pesada de lo que su tamaño sugiere a primera vista: los machos pueden llegar a los 4-5 kg y las hembras suelen quedarse entre 2,5 y 4 kg. El pelaje es corto, negro y tan brillante que se compara a menudo con el charol, motivo por el que a los ejemplares de la raza se les apoda cariñosamente "patent leather kids". Los ojos van del dorado al cobrizo intenso (los criadores estadounidenses los llaman "new penny eyes"), y es precisamente ese contraste entre el negro del pelaje y el color cálido de los ojos lo que le da su aspecto tan particular. No es raro que los gatitos nazcan con el pelaje algo menos uniforme, con leves marcas fantasma más claras que suelen desaparecer con las primeras mudas, hasta quedar el negro sólido y brillante que caracteriza a los ejemplares adultos.
Carácter
Hereda la sociabilidad del Burmés: es cariñoso, busca activamente el contacto humano y no le gusta quedarse solo durante mucho tiempo. Es también juguetón e inteligente, con cierta tendencia a "hablar" con maullidos suaves cuando quiere atención, y suele llevarse el título de "gato-perro" en más de una casa por lo mucho que sigue a su persona de referencia y lo bien que aprende trucos sencillos. Se adapta bien a pisos y espacios reducidos siempre que tenga compañía suficiente, y suele congeniar sin problema con niños y con otras mascotas si la presentación se hace con calma.
Salud y esperanza de vida
Un Bombay sano suele vivir una media de 15 años, y hay ejemplares que superan los 20. Es una raza generalmente robusta, pero al llevar genética de Burmés hereda algunas de sus predisposiciones, la más seria de las cuales es el llamado defecto craneofacial del Burmés (Burmese Head Defect), una malformación de cráneo y mandíbula relacionada con el mismo gen que da al Burmés su cabeza corta y redondeada, y que se vuelve más probable cuando dos portadores se cruzan entre sí; los casos graves suelen ser incompatibles con la vida. Los criadores serios evitan este tipo de cruces para minimizar el riesgo, así que conviene preguntar directamente por ello antes de reservar un gatito.
También se vigila en la raza la hipopotasemia hereditaria del Burmés, que provoca debilidad muscular por niveles bajos de potasio en sangre, y, como en muchas razas de cabeza más corta, cierta tendencia a la miocardiopatía hipertrófica (HCM). Ninguna de estas condiciones es la norma (la mayoría de Bombays llevan una vida larga y sin sobresaltos), pero merece la pena conocerlas antes de adoptar.
Cuidados que necesita
Su pelaje corto es de mantenimiento mínimo, con un cepillado ocasional suficiente para mantenerlo brillante y retirar pelo muerto. El cuidado real está en la compañía: es un cruce que necesita interacción diaria y se adapta mal a pasar largas jornadas en soledad, así que no es la mejor opción si vas a estar fuera de casa la mayor parte del día de forma habitual.
Precio orientativo
Un gatito de Bombay con pedigrí suele costar entre 800 y 1.500 dólares en Estados Unidos, con ejemplares de líneas de exposición superando a veces los 2.500. En Europa es una raza minoritaria, con pocos criadores fuera del Reino Unido y algunos países del centro y norte de Europa, así que en España es habitual tener que esperar lista o recurrir a un criador de otro país, con el coste añadido que eso supone.
¿Es el cruce ideal para ti?
Si buscas un gato de aspecto elegante y dramático pero con un carácter cercano y sociable, el Bombay combina ambas cosas. Eso sí, prepárate para tener siempre un "seguidor" pisándote los talones por la casa. Si te interesa la base Burmesa pero prefieres un patrón de color distinto al negro sólido, el Tonkinés, que también desciende del Burmés aunque combinado con Siamés en lugar de con Americano de Pelo Corto, es otra opción a tener en cuenta dentro de la misma familia genética. Y si todavía dudas entre varias razas de pelo corto, puedes usar nuestro comparador de razas para verlas una junto a otra antes de decidir.