Con esa cara redonda, esas mejillas de hámster satisfecho y ese cuerpo macizo casi cúbico, el British Shorthair es una de las razas de gato que más arrasa en internet, y no es solo por ser fotogénico: esa expresión seria y ligeramente enfurruñada que parece llevar tatuada en la cara pertenece a una de las razas felinas más antiguas de las que se tiene constancia, con casi dos mil años de historia detrás.

Origen y aspecto físico

Su rastro más antiguo se remonta, según los registros más citados sobre la raza, a los gatos que llegaron a Gran Bretaña junto a los soldados romanos, encargados de proteger las reservas de grano de los roedores. Durante siglos, esos gatos evolucionaron de forma prácticamente aislada en las islas británicas, seleccionados por el propio clima y por el trabajo que se les pedía hacer, hasta desarrollar un cuerpo robusto y un pelaje corto y denso capaz de soportar la humedad y el frío del norte de Europa. Ya en el siglo XIX, el ilustrador y criador Harrison Weir tomó estos gatos domésticos británicos como base para fijar el primer estándar de la raza, y fue precisamente él quien organizó la primera exposición felina moderna de la historia, celebrada en el Crystal Palace de Londres en 1871, donde los ejemplares de tipo británico ya tuvieron un papel protagonista. La raza recibió reconocimiento oficial en 1870, pero su historia no fue una línea recta: con la llegada de los Persas importados a finales del siglo XIX, el British Shorthair perdió popularidad, y las dos guerras mundiales estuvieron a punto de acabar con la raza por completo, dejando tras de sí una reserva genética tan reducida que los criadores tuvieron que recurrir a cruces con Persa y con Azul Ruso para reconstruirla sin perder su tipo característico. Con el tiempo, la raza se fue extendiendo por el resto del mundo de forma oficial: la FIFe europea la reconoció en 1960, TICA en 1979 y la CFA estadounidense le concedió estatus de campeonato en 1980.

Físicamente es un gato de complexión "cobby": cuerpo corto, ancho y macizo, patas robustas y cola gruesa de punta redondeada. La cabeza es amplia y redonda, con mejillas prominentes (más marcadas en los machos adultos, sobre todo tras la madurez sexual) y ojos grandes y redondos, habitualmente de color cobre o naranja intenso. Aunque el azul grisáceo es el color más asociado popularmente a la raza, tanto que durante años se la llamó simplemente "British Blue", los estándares actuales de la CFA y la FIFe aceptan prácticamente cualquier color y patrón de pelaje, desde el negro sólido y el crema hasta variantes atigradas, bicolores o colorpoint. Su pelaje es corto pero muy denso, con una textura casi de peluche gracias a un subpelo abundante que lo hace parecer más voluminoso de lo que en realidad es.

Carácter y personalidad

La propia CFA describe el temperamento del British Shorthair como tranquilo, confiado y fácil de llevar: afectuoso pero independiente. Es un gato que disfruta de la compañía de su familia sin necesitar estar pegado a ella todo el tiempo, y que lleva razonablemente bien quedarse solo durante varias horas, lo que lo convierte en una de las razas más compatibles con jornadas laborales largas. Le gusta observar la actividad de la casa desde un punto tranquilo antes que participar activamente en ella, no suele ser un gato muy vocal y rara vez reclama atención con maullidos insistentes. Con los desconocidos puede mostrarse algo reservado al principio, pero no es un gato huidizo, y suele terminar aceptando la presencia de visitas sin mayor drama. Se lleva bien con niños y con otras mascotas cuando la convivencia se introduce con calma, y rara vez muestra agresividad o cambios bruscos de humor: es, en general, un gato estable y predecible en su comportamiento, cualidad que explica buena parte de su popularidad como gato de familia.

Salud: el corazón y el riesgo de sobrepeso

Es una raza generalmente robusta, pero tiene un par de puntos que conviene vigilar de cerca. El primero es la miocardiopatía hipertrófica (HCM), la enfermedad cardíaca más común en gatos y que, según estimaciones veterinarias, puede afectar a entre un 9 y un 12% de los British Shorthair: engrosa las paredes del corazón y reduce su eficiencia, lo que a la larga puede derivar en insuficiencia cardíaca o formación de coágulos. Por eso los criadores responsables hacen ecocardiografías periódicas a sus reproductores antes de incluirlos en un programa de cría. El segundo es la enfermedad renal poliquística (PKD), que en esta raza puede rastrearse precisamente hasta aquellos cruces históricos con Persa realizados para salvar la raza tras las guerras mundiales; hoy existe una prueba genética sencilla y fiable para descartarla antes de criar. Por último, su carácter tranquilo, su escasa iniciativa para el juego espontáneo y su gran apetito son una combinación arriesgada para la báscula: un peso saludable para la raza ronda los 6,8 a 7,7 kilos, y superar ese rango de forma sostenida aumenta notablemente el riesgo de diabetes, problemas articulares y complicaciones respiratorias.

Cuidados que necesita

Su pelaje corto y denso necesita un cepillado semanal para retirar el pelo suelto, que conviene aumentar a dos o tres veces por semana durante las mudas de primavera y otoño. Al ser una raza con tendencia natural a la vida sedentaria y poco dada a buscar el juego por iniciativa propia, es responsabilidad del propietario ofrecerle estímulo activo de forma regular: sesiones cortas de juego con caña, juguetes interactivos y, si es posible, un rascador con altura para que trepe y ejercite el cuerpo. Controlar las raciones diarias, evitar el picoteo libre de pienso y repartir la comida en varias tomas pequeñas ayuda a mantenerlo en su peso ideal a lo largo de toda su vida, algo especialmente importante en una raza tan propensa a la obesidad.

¿Es la raza ideal para ti?

Es una opción excelente para quien busca un gato de compañía tranquilo, poco dependiente y capaz de adaptarse bien a la vida en un piso, incluso con jornadas laborales largas fuera de casa. Si dudas entre el British Shorthair y otra raza de rasgos parecidos, como el Scottish Fold (con quien comparte tipo corporal y con el que de hecho se permite cruzar según las normas de la CFA para evitar la cría entre dos ejemplares de orejas dobladas) o el Exótico de Pelo Corto, otra raza de cara redonda pero de origen distinto, puedes usar nuestro comparador de razas para verlas una junto a otra antes de decidir. Si lo que buscas es un gato muy activo o que reclame cariño de forma constante, es probable que el temperamento reservado del British Shorthair se te quede corto.