Esas orejas dobladas hacia delante son la razón por la que el Scottish Fold es una de las razas de gato más buscadas en internet: basta una foto para que cualquiera pregunte "¿pero eso qué raza es?". Detrás de ese aspecto de peluche hay una mutación genética muy concreta y, sobre todo, una responsabilidad de cuidado y de cría que conviene entender bien antes de enamorarse solo por la estética.

Origen y aspecto físico

Toda la raza desciende de una única gata: Susie, una gata blanca de granja encontrada en 1961 cerca de Coupar Angus, en Perthshire (Escocia), cuyas orejas presentaban un pliegue inusual hacia el centro que le daba un aire de búho. Un pastor local, William Ross, se fijó en ella y, cuando Susie tuvo una camada, se quedó con dos de sus gatitos que habían heredado el mismo rasgo. Con la ayuda de la genetista Pat Turner, Ross puso en marcha un programa de cría cruzando a Susie y su descendencia con Persas, Exóticos de Pelo Corto, Americanos de Pelo Corto y Burmeses, y registró la raza ante el Governing Council of the Cat Fancy en 1966. En los primeros tres años del programa nacieron 76 gatitos, de los cuales 42 tenían las orejas dobladas y 34 las mantenían rectas ("straight ears"), lo que confirmó que el gen responsable del pliegue es dominante: basta con heredar una sola copia para desarrollar el rasgo. Hoy, precisamente para evitar cruzar dos ejemplares de orejas dobladas entre sí, la CFA solo permite cruzar un Scottish Fold con British Shorthair o con American Shorthair.

Es un gato de tamaño medio, cuerpo redondeado y compacto, cabeza amplia y ojos grandes que refuerzan ese aire de peluche; los machos suelen pesar entre 4 y 5,9 kilos, y las hembras entre 2,7 y 4,1. Existe en variedad de pelo corto y semilargo (esta última conocida a veces como Highland Fold), y no todos los cachorros nacen con las orejas dobladas: los que no heredan la mutación mantienen las orejas rectas, aunque siguen considerándose parte de la raza y son, de hecho, imprescindibles para una cría responsable, ya que son los únicos ejemplares que pueden cruzarse con seguridad con un gato de orejas dobladas.

Carácter y personalidad

Es tranquilo, adaptable y bastante silencioso, con un apego notable a su familia sin llegar a ser un gato demandante. Le gusta observar desde un punto elevado y participar en la vida de la casa a su ritmo, sin el nivel de actividad frenética de otras razas. Se lleva bien con niños y con otras mascotas cuando la convivencia se hace con calma, y su expresión permanentemente dulce, consecuencia también de la forma redondeada de su cráneo y su cara, hace que muchos propietarios lo describan como un gato de trato fácil desde cachorro y con pocas sorpresas de comportamiento a lo largo de su vida.

La osteocondrodisplasia: lo que hay detrás de las orejas dobladas

Esta es la parte que ninguna foto bonita cuenta, y que cualquier persona que se plantee adoptar un Scottish Fold debería leer con calma antes de decidir. El mismo gen que provoca el pliegue de las orejas, una mutación dominante en el gen TRPV4, actúa sobre el cartílago de todo el cuerpo del animal, no solo sobre el auricular. Esta condición se conoce médicamente como osteocondrodisplasia del Scottish Fold, y provoca alteraciones en el cartílago y el hueso de las patas, la cola y las articulaciones, que con frecuencia derivan en artrosis progresiva, rigidez, deformación de los dedos y dolor crónico. Según organismos veterinarios de referencia como International Cat Care y UFAW, los signos pueden empezar a manifestarse ya a partir de las siete semanas de vida, y se trata de una condición sin cura: el tratamiento se limita al manejo del dolor y la inflamación. El riesgo es especialmente alto cuando se cruzan dos ejemplares de orejas dobladas entre sí, lo que puede producir crías homocigotas con formas mucho más graves y precoces de la enfermedad; por ese motivo, asociaciones felinas serias como la CFA prohíben expresamente esa combinación y exigen cruzar siempre un Fold con un Straight o con una de las razas de outcross permitidas.

Este problema de salud es también la razón por la que federaciones como la FIFe y la GCCF no reconocen la raza en absoluto, y por la que países como los Países Bajos, Alemania, Austria y Bélgica han prohibido por completo la cría de Scottish Fold en su territorio, mientras que otros, como Noruega y Suecia, imponen restricciones estrictas a su reproducción. Si aun así decides adoptar uno, hazlo solo a través de un criador que pueda mostrarte pruebas radiológicas de los progenitores y que jamás cruce dos ejemplares de orejas dobladas entre sí; y presta atención durante toda la vida del gato a signos como cojera, reticencia a saltar o a que le toquen las patas, cola rígida o dificultad para moverse con normalidad, que pueden indicar dolor articular y requieren valoración veterinaria inmediata.

Cuidados que necesita

A nivel de mantenimiento diario, su pelaje corto o semilargo necesita un cepillado semanal, algo más frecuente en la variedad de pelo largo. Por la forma particular de sus orejas, conviene revisárselas con cierta regularidad para detectar acumulación de cera o signos de infección, ya que el pliegue puede dificultar la ventilación natural del canal auditivo. Y, como se ha explicado, el seguimiento de su salud articular a lo largo de toda su vida, con revisiones veterinarias periódicas y, si el veterinario lo recomienda, suplementos o tratamiento antiinflamatorio, es tan importante como cualquier cuidado estético, si no más.

¿Es la raza ideal para ti?

Si te atrae su aspecto y buscas un gato tranquilo y cariñoso, el Scottish Fold puede encajar muy bien, siempre que asumas el compromiso de informarte a fondo sobre la salud de la línea antes de adoptar y de elegir un criador ético que haga pruebas de salud a sus reproductores. No es una raza pensada para quien prioriza únicamente la estética sin considerar el debate que rodea a esta mutación; de hecho, si lo que te atrae es el cuerpo compacto y la cara redonda sin el riesgo articular asociado, el British Shorthair puede ser una alternativa a considerar, y puedes comparar ambas razas en nuestro comparador de razas. El debate ético sobre esta mutación es, además, similar en cierto sentido al que rodea a otra raza con una modificación genética visible en las patas, el Munchkin.