Lo llaman "el Persa para gente ocupada", y en cierto modo lo es: el Exótico de Pelo Corto tiene la misma cara achatada y el mismo cuerpo compacto del Persa, pero con un pelaje corto que reduce muchísimo el trabajo de mantenimiento diario. Es una de las razas de gato más buscadas por quienes quieren esa estética de peluche sin el compromiso del cepillado constante, aunque su origen tiene más de secreto de criadores que de plan maestro.
Origen y aspecto físico
A finales de los años 50, algunos criadores estadounidenses de Americano de Pelo Corto empezaron a cruzar sus gatos con Persas plateados y chinchilla, en gran parte sin el visto bueno explícito de sus asociaciones, con el objetivo de mejorar el tipo corporal de sus líneas; en aquellos primeros cruces también se emplearon, en menor medida, ejemplares de Burmés y de Azul Ruso. El resultado, gatos de cuerpo compacto y cara redonda, pero con un pelaje corto en tonos plateados y achinchillados muy poco habituales entonces en cualquier raza de pelo corto, llamó la atención de varios criadores y jueces del momento, que impulsaron su reconocimiento como raza independiente. La CFA estableció una clase híbrida para estos gatos de ascendencia mixta Persa-Americano en septiembre de 1966 y les concedió estatus de campeonato, debutando en las pistas de exhibición en la temporada 1967-68; el nombre elegido, Exótico de Pelo Corto, hacía referencia precisamente a esos colores plateados y achinchillados tan poco frecuentes fuera del Persa. Con los años, los cruces permitidos se fueron restringiendo cada vez más: en 1975 la CFA limitó los outcrosses a Americano de Pelo Corto y Persa, y desde 1987 solo se admite cruzar un Exótico con Persa o con otro Exótico, lo que ha ido acercando aún más el aspecto de ambas razas con el paso de las generaciones.
El resultado es, visualmente, un Persa con pelo corto: cuerpo robusto de tipo "cobby", cara redonda y achatada, ojos grandes y muy separados, y un pelaje corto pero extremadamente denso, con textura casi de peluche al tacto. Su peso adulto suele situarse entre 4,5 y 5,4 kilos, con una altura a la cruz de unos 25 a 30 centímetros, prácticamente idéntica a la de un Persa de complexión estándar.
Carácter y personalidad
Hereda gran parte de la calma del Persa: es tranquilo, cariñoso y poco dado al escándalo, aunque suele ser algo más curioso y juguetón que su antecesor de pelo largo, hasta el punto de que muchos veterinarios y criadores insisten en que el estereotipo de gato perezoso al estilo Garfield le hace poca justicia a la raza. Le gusta la compañía de su familia sin ser invasivo, prefiere no quedarse solo durante muchas horas seguidas, y se adapta bien a pisos y rutinas tranquilas, lo que lo convierte en un compañero muy predecible en su comportamiento diario. Es también, por cierto, la raza que más se suele asociar con el aspecto del gato de cómic Garfield, aunque su propio creador, Jim Davis, ha explicado que se inspiró en varios gatos de granja de su infancia en Indiana y no en ninguna raza concreta; el parecido, en cualquier caso, es difícil de ignorar.
Exótico de Pelo Corto y Persa: ¿en qué se parecen y en qué no?
Genéticamente están tan emparentados que muchas asociaciones felinas los consideran variedades de una misma raza más que razas distintas, y de hecho comparten el mismo estándar corporal y buena parte de sus problemas de salud hereditarios. La diferencia práctica más importante para el día a día está en el pelaje: mientras que el Persa necesita cepillado prácticamente diario para evitar nudos y esteras, el Exótico se conforma con una o dos sesiones semanales gracias a su pelo corto. En temperamento son casi indistinguibles, aunque los criadores suelen coincidir en que el Exótico tiende a ser ligeramente más activo y curioso que el Persa clásico. Si dudas entre ambos, merece la pena leer también sobre el Persa y usar nuestro comparador de razas para decidir con más información antes de adoptar.
Cuidados que necesita
Su pelaje corto necesita mucho menos cepillado que el de un Persa (con una o dos veces por semana suele bastar), lo que lo convierte en una opción bastante más práctica para el día a día. Eso sí, hereda la cara achatada (braquicefalia) de su antecesor, y con ella algunos riesgos que no dependen del pelaje en absoluto: fosas nasales estrechas, paladar blando alargado o una tráquea de diámetro reducido pueden dificultarle la respiración, especialmente durante el ejercicio intenso o con calor, por lo que conviene vigilar cualquier signo de ronquido excesivo, jadeo o intolerancia al esfuerzo, sobre todo en los ejemplares de perfil más extremo. También conviene limpiar los lagrimales con regularidad, ya que la estructura de su cara favorece el lagrimeo constante y la formación de manchas oscuras bajo los ojos, y estar al tanto de la enfermedad renal poliquística (PKD), una condición hereditaria de gen dominante que también afecta al Persa y para la que existe una prueba genética sencilla, mediante un simple frotis bucal, que cualquier criador serio debería poder mostrar antes de vender un cachorro. Un truco práctico que ayuda bastante en el día a día: servirle la comida y el agua en platos anchos y poco profundos en lugar de cuencos hondos, ya que su cara achatada le dificulta alcanzar el fondo de un recipiente estrecho sin ensuciarse los bigotes ni forzar el cuello.
¿Es la raza ideal para ti?
Es una gran opción para quien quiere la estética y el temperamento tranquilo del Persa, pero con un mantenimiento de pelaje mucho más sencillo. Si buscas un gato de bajo mantenimiento en todos los sentidos, conviene tener en cuenta que los cuidados de la cara achatada siguen aplicando igual que en el Persa, y que existen otras razas de cara redonda con bastante menos riesgo respiratorio, como el British Shorthair, que puede merecer la pena valorar si la salud respiratoria es tu principal preocupación a la hora de elegir raza.