Con esas orejas descomunales, los ojos grandes y saltones y un pelaje que parece hecho de ondas, el Devon Rex tiene un aspecto que no se olvida fácilmente. Muchos lo describen como una mezcla entre gato, duende y mono, y quien convive con uno sabe que el apodo le queda al pelo: es curioso, trepador y está pegado a las personas todo el día.
Origen y aspecto físico
La raza nació en 1960 en Buckfastleigh, un pueblo de Devon (Inglaterra), cuando un gato callejero de pelaje rizado que vivía en una mina de estaño abandonada se apareó con una gata atigrada y blanca adoptada por la vecina Beryl Cox. Uno de los gatitos de esa camada, un macho negro y marrón de pelo ondulado, recibió el nombre de Kirlee. Al principio se pensó que compartía origen con el Cornish Rex, una raza de pelaje rizado descubierta unos años antes en el condado vecino a partir de un gato llamado Kallibunker, así que Beryl Cox escribió al criador que llevaba ese programa pensando que Kirlee podía sumarse a él. Pronto se comprobó que la mutación genética era distinta: el gen del Cornish Rex se catalogó como Gen I y el del Devon Rex como Gen II, y entre otras diferencias, el Cornish tiene bigotes rizados mientras que el Devon los tiene cortos, quebradizos o directamente ausentes. Así, el Devon Rex se reconoció como raza independiente, con Kirlee como padre fundador del que descienden todos los ejemplares de pedigrí actuales; la Governing Council of the Cat Fancy británica lo reconoció en 1967, y la Cat Fanciers' Association estadounidense lo hizo en 1979.
Su cuerpo es esbelto pero musculoso, con el pecho ancho, las patas largas y la cola fina. La cara, en forma de corazón invertido, con los pómulos marcados y la nariz corta, junto a esas orejas enormes de base ancha, le da ese aire entre elfo y murciélago tan característico. El pelaje es corto, suave y ondulado, con mucha menos densidad que el de un gato de pelo corto normal, lo que también explica que suelte bastante menos pelo por la casa que la mayoría de razas.
Carácter y personalidad
Es uno de los gatos más extrovertidos que existen. Le encanta subirse a hombros, estanterías y puertas entreabiertas, seguir a su familia de habitación en habitación y meterse en cualquier tarea doméstica que se esté haciendo. Aprende trucos con facilidad, juega a buscar objetos como un perro y no lleva bien quedarse solo muchas horas seguidas. Es vocal, aunque con un maullido más suave que el del Siamés, y suele llevarse bien con niños, otros gatos y hasta perros, siempre que tenga compañía y estímulo constante.
Devon Rex vs Cornish Rex: primos con genes distintos
Aunque a simple vista podrían confundirse, el Devon Rex y el Cornish Rex son razas genéticamente independientes, cada una originada por una mutación espontánea distinta en condados vecinos de Inglaterra y con apenas unos años de diferencia. El Cornish Rex tiene un pelaje con una capa exterior de pelo de protección prácticamente ausente, lo que le da una textura más pegada al cuerpo y unos bigotes rizados; el Devon Rex, en cambio, conserva las tres capas de pelo típicas del gato pero todas ellas reducidas y onduladas, lo que le da esa textura más suelta y esponjosa, además de los bigotes cortos o ausentes que lo distinguen a simple vista. Cruzar ejemplares de una raza con la otra no produce gatitos rizados, precisamente porque se trata de dos genes recesivos distintos, una curiosidad genética que sorprendió a los propios criadores de la época cuando lo descubrieron por ensayo y error.
Cuidados que necesita
Su pelaje corto y con poco subpelo necesita muy poco cepillado, pero la piel produce aceites naturales que, al no quedar retenidos en un manto denso, pueden acumularse y volver el pelaje algo grasiento; un baño ocasional cada 3-4 semanas suele bastar para mantenerlo limpio, igual que ocurre con otras razas de pelo escaso o ausente como el Sphynx. Las orejas grandes acumulan cera con más facilidad que las de otras razas, así que conviene revisarlas y limpiarlas cada semana. Al tener menos pelo, es más sensible al frío y agradece mantas, camas calentitas y evitar las corrientes de aire, especialmente en invierno.
Salud: enfermedades hereditarias a vigilar
Además de la miocardiopatía hipertrófica, la enfermedad cardíaca más común en gatos en general, el Devon Rex tiene algunas condiciones hereditarias propias de la raza que conviene conocer. La más específica es la miopatía hereditaria del Devon Rex, un trastorno neuromuscular que afecta la comunicación entre nervios y músculos y que suele manifestarse entre las 3 y las 23 semanas de vida, con episodios de debilidad y espasticidad que normalmente se estabilizan hacia los 9 meses de edad. También se ha descrito con cierta frecuencia la luxación de rótula, en la que la rodilla se desplaza de su posición habitual y que en casos graves puede requerir cirugía, y una coagulopatía hereditaria sensible a la vitamina K, un defecto enzimático que puede complicar la cicatrización tras una operación si no se detecta antes. Ninguna de estas condiciones es motivo para descartar la raza, pero sí son razones de peso para elegir un criador que haga pruebas de salud a sus reproductores y para mantener revisiones veterinarias periódicas durante toda la vida del gato.
¿Es la raza ideal para ti?
Si buscas un gato con personalidad de perro, que te siga a todas partes, que participe en cada plan de la casa y que no te deje ni un segundo de intimidad en el baño, el Devon Rex es una de las razas más divertidas que puedes elegir. Necesita gente presente, activa y dispuesta a jugar a diario; no es la mejor opción para quien pasa muchas horas fuera de casa o prefiere un gato más independiente y reservado. Si aún dudas entre esta raza y otra de pelo corto o escaso, el comparador de razas te puede ayudar a decidir viendo sus diferencias una junto a la otra.