Pocas razas generan reacciones tan extremas como el Sphynx: se ama a primera vista o resulta desconcertante, pero casi nadie se queda indiferente ante un gato sin pelo. Y quienes conviven con uno coinciden en algo: su personalidad eclipsa rápidamente cualquier duda sobre su aspecto, hasta el punto de que muchos acaban describiéndolo como "el gato más perro" que han tenido nunca.
Origen y aspecto físico
La raza nació de una mutación genética natural surgida en Ontario, Canadá, en 1966, cuando una gata doméstica de pelo normal tuvo en su camada una cría sin pelo a la que se llamó Prune, por su piel arrugada. Al tratarse de un gen recesivo, los primeros intentos de fijar la mutación fueron complicados. Entre 1975 y 1978 aparecieron de forma independiente nuevas mutaciones similares en Minnesota y Toronto, con gatitos bautizados como Epidermis, Punkie y Paloma, que se cruzaron con ejemplares de Devon Rex (otra raza de pelo muy escaso) para ampliar la base genética y asentar el tipo que conocemos hoy. La TICA concedió al Sphynx el estatus de campeonato en 1986, mientras que la CFA lo aceptó en su clase Miscellaneous en 1998 y le otorgó el estatus de campeonato pleno en 2002.
En realidad, su piel no está completamente desnuda: suele tener una pelusa finísima, casi imperceptible al tacto, que le da una textura cálida y suave, más parecida a una gamuza o a una fruta de hueso que a la piel desnuda de otros animales. Como la pigmentación de la piel es independiente del pelo, un Sphynx puede "llevar" el mismo patrón de color que tendría si tuviera pelaje (atigrado, bicolor, carey), solo que visible directamente sobre la piel. Su cuerpo es musculoso, de vientre redondeado, orejas muy grandes y piel que forma arrugas características, sobre todo en la cara y alrededor de los hombros.
Carácter y personalidad
Es extrovertido, cariñoso y busca activamente el contacto y el calor humano, en parte porque, sin pelo que le sirva de aislante, necesita más fuentes de calor externas. Le gusta estar cerca de las personas, seguirlas por la casa, dormir bajo las mantas o incluso pegado a la piel de su familia, y hacerse notar si siente que no recibe suficiente atención. No es raro que un Sphynx elija dormir literalmente encima de su persona favorita, buscando el calor corporal como si fuera una manta con pulso, o que se cuele bajo el edredón en cuanto baja un poco la temperatura de la habitación. Es también juguetón y curioso, con una energía sociable poco discreta y un punto payaso que muchos propietarios comparan con el comportamiento de un mono o un perro pequeño más que con el de un gato típico.
Cuidados que necesita
Al no tener pelo que absorba la grasa natural de la piel, necesita baños regulares (algo inusual en gatos, pero habitual y necesario en esta raza) para evitar la acumulación de sebo, que si no se retira puede provocar zonas grasientas, irritación o infecciones cutáneas secundarias. También hay que prestar atención a la limpieza de las orejas y de los lechos de las uñas, donde tiende a acumularse más suciedad y cerumen que en un gato con pelaje normal, precisamente porque no hay pelo alrededor que actúe de barrera frente al polvo. Los pliegues de piel de la cara y los hombros también agradecen una revisión periódica para retirar el exceso de grasa antes de que se acumule. Requiere además protección frente al frío, con mantitas o ropa específica en invierno, y frente al sol directo en verano, ya que su piel expuesta es mucho más sensible a las quemaduras solares que la de un gato con pelo, hasta el punto de que algunos veterinarios recomiendan protector solar apto para mascotas en las zonas más claras de la piel si el gato toma el sol junto a una ventana.
Alimentación y metabolismo
Mantener la temperatura corporal sin una capa de pelo que aísle del frío tiene un coste energético real: el metabolismo del Sphynx trabaja más deprisa que el de otras razas para generar ese calor extra, lo que se traduce en un apetito notablemente mayor. Muchos veterinarios recomiendan raciones entre un 20 y un 30% superiores a las de un gato de tamaño similar con pelaje normal, repartidas en varias tomas pequeñas a lo largo del día en lugar de una o dos comidas grandes, con una dieta rica en proteína de calidad. Un Sphynx que parece "siempre hambriento" no suele ser capricho: es, en buena medida, su biología, y conviene tenerlo en cuenta al calcular sus raciones diarias en lugar de comparar sin más con las tablas orientativas pensadas para gatos con pelaje.
Salud y esperanza de vida
La cardiomiopatía hipertrófica (HCM) es, con diferencia, el problema de salud más relevante de la raza: el Sphynx está entre las razas con mayor incidencia de HCM de todo el mundo felino, asociada a una variante genética concreta (en el gen ALMS1), por lo que se recomienda un ecocardiograma anual a partir de la edad adulta. En cuanto a longevidad, las estimaciones tradicionales sitúan la esperanza de vida entre 8 y 14 años, aunque un estudio británico publicado en 2024 encontró una media notablemente más baja en la población estudiada, alrededor de los 7 años, con las enfermedades cardíacas y cutáneas señaladas como factores importantes. No es motivo para alarmarse, pero sí un argumento más a favor de las revisiones veterinarias frecuentes en esta raza concreta.
¿Es la raza ideal para ti?
El Sphynx encaja con quien busca un gato extrovertido, muy pegado a las personas, y no le importa asumir cuidados de piel poco habituales en otras razas, como los baños regulares o la ropa de abrigo en invierno. Si prefieres un gato independiente que se baste solo, esta raza no es la más adecuada. Si te interesa este perfil pero quieres comparar antes con otras razas de pelo escaso o cuidados especiales, puedes leer también sobre el Devon Rex, la raza con la que el Sphynx comparte parte de su historia genética y con la que sigue guardando un parecido notable en carácter. Y si todavía dudas entre esta y otras razas, el comparador de razas de la web te puede ayudar a poner sus necesidades una al lado de la otra antes de decidirte.