El Chausie es otro de esos cruces que suenan a ciencia ficción y resultan ser completamente reales: mezcla un felino salvaje del tamaño de un perro pequeño con gatos domésticos, dando lugar a un animal grande, atlético y con un pasado genético poco habitual para vivir en un salón.
De dónde viene este cruce
Nace del cruce entre el gato de la jungla (Felis chaus), una especie salvaje (no una raza doméstica) presente en el sur y sudeste de Asia, Oriente Medio y el norte de África, y gatos domésticos, sobre todo el Abisinio, elegido por su parecido físico y su temperamento activo, aunque también se ha usado el Oriental de pelo corto en algunos programas de cría. El nombre "Chausie" viene directamente del nombre científico de esta especie salvaje.
Los primeros cruces controlados y documentados con fines de creación de raza datan de finales de los años 60 y 70, aunque el cruce entre Felis chaus y gatos domésticos podría haberse dado de forma espontánea mucho antes: existen indicios arqueológicos en el antiguo Egipto que apuntan a que el gato de la jungla pudo convivir, e incluso cruzarse ocasionalmente, con gatos domésticos milenios atrás, aunque esto sigue siendo objeto de debate entre historiadores. Como raza moderna y estandarizada, sin embargo, el Chausie es un desarrollo del siglo XX: TICA le concedió el estatus de "nueva raza" en 1995 y, tras años pasando por las distintas fases de desarrollo, alcanzó el estatus de campeonato completo el 1 de mayo de 2013.
Aspecto físico
Es un gato grande y de patas largas, una de las razas domésticas más altas que existen, con el pecho profundo, un cuerpo esbelto pero musculoso, orejas altas y ligeramente redondeadas, y un pelaje corto de tonos arena, marrón o negro sólido que recuerda al de su antepasado salvaje. Los machos pueden llegar a pesar entre 7 y 11 kg y las hembras entre 4,5 y 7 kg, aunque el peso varía bastante según la generación: cuanto más cerca está un ejemplar del Felis chaus (F1, F2), mayor tiende a ser su tamaño y más marcados sus rasgos salvajes. La cola, relativamente corta en comparación con el resto del cuerpo, es otro rasgo heredado directamente del gato de la jungla y ayuda a diferenciarlo a simple vista de otras razas domésticas de patas largas.
Carácter
Es activo, inteligente y con un instinto de caza muy marcado: no es raro que "cace" juguetes con una intensidad poco habitual en otros gatos, e incluso algunos ejemplares aprenden a abrir puertas o cajones por pura curiosidad. Suele ser también sociable con su familia, aunque conserva cierta independencia y prefiere explorar por su cuenta antes que quedarse quieto en brazos durante mucho rato. Las generaciones más cercanas al gato de la jungla (F1, F2) tienden a ser más reservadas con desconocidos y requieren un manejo más experto. Es también un salto excepcional incluso para un gato: no es raro verlo alcanzar la parte más alta de un armario o una estantería de un solo impulso, así que las casas con vitrinas o repisas llenas de objetos frágiles suelen necesitar algún reajuste antes de convivir con uno.
Salud y esperanza de vida
La esperanza de vida del Chausie suele moverse entre los 12 y los 16 años. Como en el Savannah, el problema de salud más vigilado es la miocardiopatía hipertrófica (HCM), por lo que se recomienda una auscultación cardíaca anual y, a partir de los cinco años, un ecocardiograma cada dos o tres años. Las generaciones más tempranas (F1-F3) también pueden tener el sistema digestivo más sensible que el de un gato completamente doméstico, con menos tolerancia a piensos con cereales, ingredientes vegetales o ciertos conservantes; muchos criadores recomiendan una dieta rica en proteína animal y baja en cereales desde cachorro.
Legislación y tenencia
Al igual que ocurre con el Savannah, el Chausie está sujeto a restricciones legales en varios países y regiones debido a su ascendencia salvaje directa, especialmente en las generaciones F1 y F2, donde la proporción de genética de Felis chaus es mayor. A partir de la F4, generalmente considerada plenamente doméstica en temperamento y fertilidad, la mayoría de registros felinos y administraciones tratan al gato como cualquier otro gato de raza, aunque las normas concretas varían mucho según el país e incluso según la región dentro de un mismo país.
En España, igual que sucede con el Savannah, la normativa sobre especies exóticas y protección de fauna salvaje puede aplicar restricciones a las primeras generaciones, así que antes de plantearte adoptar o comprar un Chausie, sobre todo si es F1, F2 o F3, conviene consultar con la comunidad autónoma correspondiente y pedir al criador toda la documentación de pedigrí y generación por escrito. Los precios reflejan también esa jerarquía de generaciones: un F1 puede costar entre 5.000 y 10.000 dólares en Estados Unidos, un F2 entre 2.000 y 5.000, y a partir de F3-F4 los precios bajan a un rango de 1.000 a 2.500 dólares, con equivalencias similares o algo superiores en el mercado europeo por la menor disponibilidad de criadores.
Cuidados que necesita
Necesita mucho espacio para moverse, estructuras altas y estimulación constante; un Chausie aburrido en un piso pequeño puede desarrollar comportamientos destructivos con facilidad. Su pelaje corto apenas requiere cuidado más allá de un cepillado ocasional, así que el verdadero compromiso está en el tiempo, el espacio y, como se ha comentado, una alimentación cuidada, no en el mantenimiento físico del pelaje.
¿Es el cruce ideal para ti?
Es una buena opción si tienes experiencia con gatos activos, espacio de sobra y estás dispuesto a informarte a fondo sobre la normativa local antes de dar el paso, pero no es un cruce pensado para un piso pequeño ni para quien busca un compañero tranquilo de sofá. Si te interesa esa estética salvaje pero prefieres un cruce sin ascendencia directa de una especie protegida, tanto el Bengalí como el Ocicat ofrecen parte de ese aspecto salvaje sin la complejidad legal que acompaña al Chausie o al Savannah.